La primera transmisión se realizó el 27 de agosto de 1920 por una aventura de «Los locos de la azotea». Cuatro estudiantes de medicina pusieron al aire la ópera Parsifal, de Richard Wagner, desde el techo del Teatro Coliseo de Buenos Aires. Alejandro Apo, Guillermo Stronati, Gabriela Radice y María Isabel Sánchez evocan la radio de ayer y hoy.
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101 años de la primera transmisión radial argentina

Un 27 de agosto de 1920 se realizó la primera transmisión radial, por iniciativa de cuatro estudiantes de medicina que pusieron al aire la ópera Parsifal, de Richard Wagner, desde el techo del Teatro Coliseo de Buenos Aires. Rendimos homenaje a la radio dialogando con Ana Da Costa, conductora de «La muralla y los libros”, programa de la Biblioteca Nacional (AM 870 Radio Nacional-sábados de 7 a 8).

El 27 de agosto de 1920 Enrique Susini, Luis Romero Carranza, César José Guerrico y Miguel Mujica colocaron antenas en edificios y transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, con un rudimentario equipo, traído desde Francia, que colocaron en la terraza del Teatro Coliseo de Buenos Aires, convirtiéndose en los artífices de la primera transmisión masiva. 

“Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten”.

Estas fueron las primeras palabras que el argentino Enrique Susini pronunció frente a un micrófono de radio. Eran las nueve de la noche del 27 de agosto de 1920. Y aunque a esa primera transmisión la escucharon menos de 100 personas, marcaría un hito en la historia de la radiofonía mundial y cambiaría para siempre la vida cotidiana de los argentinos.

Fue tan grande el entusiasmo de aquellos oyentes que los conciertos continuaron con las óperas Aida, Iris, Rigoletto y Manón, y se extendieron al escenario del Teatro Colón. Al tiempo se sumaría la transmisión de noticias.

Las primeras emisoras

Radio Argentina (Sociedad Argentina de Broadcasting) fue la primera radio de emisiones regulares en nuestro país y de habla hispana en el mundo.

Luego llegaron Radio SudamericanaRadio CulturaRadio Brusa (luego Radio Excelsior), Radio SplendidRadio Nacional – Estación FloresRadio MunicipalRadio Fénix (luego Radio Antártida), entre otras.  

Los aparatos receptores comenzaron a tener un lugar importante en los hogares, reuniendo a la familia para escuchar las distintas propuestas.

Por los años ’30 surgieron Radio Mitre, Radio Cultura, que se convirtió en El Mundo, Radio Nacional – Estación Flores en Radio BelgranoRadio Telefunken fue Radio PorteñaRadio Bijou pasó a ser Radio del Pueblo y Radio Muebles Díaz cambió a Radio Rivadavia.

Radio Splendid, Belgrano y El Mundo tuvieron el mayor éxito. Jaime Yankelevich, dueño de Radio Belgrano y gran empresario, creó cadenas nacionales como Cadena GiganteRed Argentina de Emisoras Splendid y Cadena Azul y Blanca de Emisoras Argentinas de El Mundo, que perduraron durante treinta años. Luego nacieron Casa América (luego Radio Callao) y Radio Nacional.

A fines de 1997 dejó de transmitir Radio Argentina y nació Radio 10.

Programas que hicieron historia

Radioteatro

A partir de la década del ’40 el radioteatro se convertiría en el género dramático de masas. Alguno de los actores y las actrices que se destacaron fueron: Oscar Casco, Hilda Bernard, Rosa Rosen, Jorge Salcedo, Julia Sandoval, Eduardo Rudy y hasta Eva Duarte de Perón.

El 9 de julio de 1950 comenzaron las emisiones de «Las Dos Carátulas», un programa emblemático que cumplió setenta años y que sigue transmitiéndose, en forma ininterrumpida, por Radio Nacional, dirigido por la actriz Nora Massi.

Nora Massi, directora de «Las Dos Carátulas», Radio Nacional. 

Está dedicado a transmitir obras teatrales de todos los géneros, protagonizadas por importantes actores y actrices. Lleva ese nombre como homenaje al tradicional logotipo que entrecruza las máscaras de la risa y el llanto, distintivas del teatro universal.

Las Dos Carátulas

Deportivos

En los años ’50 Fioravanti fue el relator deportivo que revolucionó las transmisiones de fútbol de la época. En otra disciplina deportiva sobresalió “Coche a la vista!…”, un programa emblemático, conducido por el recordado Luis Elias Sojit, creador del «Día Peronista», en el Autódromo de Buenos Aires con la presencia de Juan Domingo Perón. El programa marcó una manera de transmitir automovilismo.

Equipo de «Coche a la Vista!…»: Luis Elías Sojit, Victor Navas Prieto, Roberto Daoiz (locución), Armanio (locución), Vigi (producción). 

Transmisión: Coche a la Vista (Audio) Luis Elias Sojit- Locución Roberto Daoiz

Hacia los ’60, en la misma disciplina, nacen «Carburando», de Andrés Rouco e Isidro González Longhi, y «Campeones del Camino», de Carlos Legnani. En el fútbol aparece José María Muñoz, el gran relator, y por los años ’80 se suma a la radio argentina, con su particular estilo, el relator uruguayo Víctor Hugo Morales.

Información general y música

En el año 1960, con la aparición de la televisión, la radio debió redefinirse hacia la música y la información. Se destacaban Cacho Fontana, con «Fontana Show», y Héctor Larrea, con «Rapidísimo», reconocido, por años, como el gran programa matutino.

Otros programas recordados a lo largo de los años fueron: «Cordialmente», «Argentinísima», «Magdalena Tempranísimo», «Modart en la noche», «La noche con amigos», «Matinata», «Soldán Esquina Tango», «La vida y el canto», «Imagínate – Flecha Juventud», «Sin Anestesia», «La venganza será terrible», entre otros.

Juan Alberto Badía, «Flecha Juventud».

La aparición de las FM

En la década del ’70 surgen las primeras emisoras de Frecuencia Modulada (FM) caracterizadas, en principio, por programas musicales. Es en la década del ’80 cuando experimenta su gran despliegue con Rock and Pop y programas que marcaron la época como el mítico «Radio Bangkok», conducido por Lalo Mir, Bobby Flores y Douglas Vinci, «¿Cuál es?», con Mario Pergolini, y «Tarde Negra», con Elizabeth Vernaci.

Lalo Mir, Bobby Flores y Douglas Vinci, «Radio Bangkok». 

Nacen también: La 100, FM 105 (40 Principales), Horizonte (Radio Disney), Inolvidable (hoy Vorterix Rock), Láser FM (Aspen), EMFOK 97½ (Vale), San Isidro Labrador (Pop Radio), FM Z95 (Metro), Nativa (Latina 101.1), Radio Cultura, FM Tango (La 2×4). En los ’90 se sumaron FM Sport (Mega 98.3), Feeling (Blue FM) y Milenium.

Voces de radio

La radio fue cambiando a lo largo de los años. Importantes voces, femeninas y masculinas, se destacaron con sus diferentes estilos y en las distintas épocas. Algunas de ellas: Nora Perlé, Blackie, Betty Elizalde, Nucha Amengual, Graciela Mancuso, Pinky, Elizabeth Vernaci, Juan Alberto Badía, Cacho Fontana, Antonio Carrizo, Hugo Guerrero Marthineitz, Riverito, Julio Mahárbiz, Héctor Larrea, Alejandro Dolina, Adolfo Castelo, Fernando Bravo, Lionel Godoy, Julio Lagos, Silvio Soldán, Eduardo Aliverti, Omar Cerasuolo, Rolando Hanglin, Enrique Alejandro Mancini, Leonardo Greco, Oscar González Oro, Jorge Guinzburg, Jorge Lanata, Mario Pergolini, Lalo Mir, Matías Martin, Beto Casella, Santiago del Moro, Andy Kusnetzoff, entre otros.

Testimonios

Alejandro Apo, Gabriela Radice, Guillermo Stronati y María Isabel Sánchez evocan a la radio en esta fecha especial contando cuál consideran la etapa dorada de la radio, cómo viven la radio de hoy y las nuevas características que fue tomando la relación con las y los oyentes, adultos y jóvenes, a partir de los avances tecnológicos y la proliferación de nuevos medios.  

Alejandro Apo (periodista, comentarista de fútbol. “Todo con afecto”, Radio Nacional):

«Yo no llegué a escuchar la época dorada del ’40, de los radioteatros de “mamarrachito mío”, que le decía Oscar Casco a Hilda Bernard. Esa etapa de la radio con los cantores en vivo. Pero siempre hay un matiz dorado en la radio, porque la que yo escuché también fue dorada: Hugo Guerrero Marthineitz, Héctor Larrea, Antonio Carrizo, Cacho Fontana, de Rivadavia, los maestros de la radio, las locutoras Nora Perlé, Betty Elizalde, Liliana López Foresi, Elsa Silvestre, Estelita Montes, “Marca de Radio”, el programa de Eduardo Aliverti, el aporte de la FM. Quién puede negarle a la Rock and Pop y a Mario Pergolini, a la Metro, a Matias Martin, Sebastián Wainraich.

Algunos jóvenes no escuchan AM, entonces es lógico, ha cambiado mucho la relación entre oyentes y y radio con esos avances tecnológicos. Pero la radio sigue siendo la compañía para los solitarios. “Uno está menos solo”, decía Alberto Migré y yo siempre llevo ese universo conmigo, el universo de voces familiares y rostros desconocidos, la inmensa sugestión que provoca la radio y el derecho, la libertad a la imaginación».

Gabriela Radice (periodista, conductora. “Mañana Sylvestre”, Radio 10):

«Reconociendo que hay momentos emblemáticos e históricos en la radio argentina con grandes nombres de la radiofonía como Cacho Fontana, Héctor Larrea, Antonio Carrizo y con esos programas que marcaron el modo de comunicarse, que dejaron una huella muy fuerte en la radio argentina. Reconociendo toda esa gran historia, yo no puedo evitar sentir que el momento de oro de la radiofonía argentina fue el que se dio posterior al ’83 con la recuperación de la democracia. Está asociado desde un lugar muy visceral a mi pubertad, a mi adolescencia, a mi despertar a la vida. La radio es algo muy marcado en mi vida, no pasa de costado, me atraviesa, me marca desde muy pequeña y me marca la vocación.

Siento que la época dorada de la radio tiene que ver con esos años porque la radio se llenó de libertad, de gente que mostraba su creatividad sin fin, es el momento y el tiempo de la aparición con fuerza de la música en las radios, con las FM. Recuerdo que en algún momento del día, empezaban a transmitir en duplex la AM y FM de Radio del Plata. Recuerdo eso de las voces de la libertad, lo que hacían los locos a la noche, Dorio y Caparrós. Mi papá escuchaba siempre a Carlitos Abrebaya y a Jorge Guinzburg. Hay una serie de nombres tan poderosos en la radio de mitad de los ’80 que, para mí, son la marca de la radio porque tiene que ver con la forma y con las ideas. Está la marca de la libertad, de la creatividad, de la locura, de salir de la oscuridad, eso hace también que se haya dibujado y construido la radio desde cero en ese tiempo. La Radio del Plata del ’83, ’84, ’85 era Lalo Mir; Elizabeth Vernaci haciendo “9 PM”, con todo lo que ese programa era para el rock nacional. Gente que ha marcado mi vida de un modo sonoro y de un modo profesional, Badía, Mancuso, tanta gente importante que no puedo sacar el oído, el corazón y la mirada de que para mí el momento dorado de la radiofonía argentina es el comienzo de la democracia después de la espantosa dictadura. Yo empiezo a trabajar en la Rock and Pop apenas sale y también es parte de todo lo que es el final de los ’80 y el comienzo de los ’90. La Rock and Pop para mí es piedra fundamental, ahí empecé. A partir del ’83 se gesta otra historia en la radiofonía argentina y yo creo que es ese el tiempo de las ideas, de la libertad y del arte de nuestros artistas. Es un tiempo muy fuerte para nuestros artistas.

A la radio de hoy la veo como reflejo de los tiempos de hoy. Son tiempos en que la radio refleja la sociedad en la que vivimos, una sociedad convulsionada, una sociedad áspera. Me gusta cuando la radio sigue recordándose a sí misma como un servicio, cuando la radio tiende puentes. Es servicio inmediato para muchas personas. Me parece que la vigencia de la radio tiene que ver con eso, con que hoy en día sigue siendo un medio fiel, un instrumento, una herramienta perfecta para acercar información, para tender puentes que sean servicios de comunicación y que el resto está en nosotros, en quienes hacemos la radio.

Debemos cuidar la radio y cuidarnos entre nosotros, tenemos un medio hermoso que tiene su momento acorde a la sociedad. Sigue siendo un medio vital, un medio precioso, que se reinventa. La radio hoy se resignifica en cualquier plataforma, eso es lo más genial que tiene, el adaptarse, tomar forma de cualquier aparato, trascender el aparato para convertirse en un mensaje. La radio es el mensaje, es cómo lo hacemos, para quiénes lo hacemos, el modo en que lo hacemos, esa comunión única. Han pasado los años y sigue intacta la comunión, la forma en la que hacemos radio, hoy cada uno desde sus casas y aún asi, con esta distancia, con esta separación física, logramos mancomunar toda esa energía y hacer un programa que tenga una unidad, una cohesión y que represente que estamos unidos haciendo un programa.

Respecto de la relación con los oyentes, no hago diferencia de edad. Quienes escuchan radio se relacionan del mismo modo, con una apropiación absoluta, un dominio, una soberanía, son dueños del aire. El oyente de radio ha conquistado algo. Las nuevas tecnologías le permiten, en determinadas circunstancias, ser una especie de cronistas para reflejar algo que está ocurriendo en tiempo y forma, en un lugar donde no accedió todavía un periodista profesional. La tecnología ha acercado mucho a los oyentes. Ha habido distintas modalidades de los oyentes a nivel participativo. El oyente de radio tiene algo muy particular que es que se cree, y en horabuena que se lo crea, que somos de la familia, somos una hermosa familia. El oyente tiene un mundo por abrirse frente a sus ojos, en su relación oyente-radio. Son bastante dueños del aire, eso está muy bien, si es con buenas artes siempre está muy bien».                                                            

Guillermo Stronati (locutor y periodista. “Tierra Adentro”, Radio Nacional Folklórica):

«La etapa dorada de la radio fue la que yo no viví, me imagino. Me han dicho que eran muy lindos los radiocines o radioteatros, con una creatividad enorme. He escuchado y he homenajeado con tramos de esos radiocines o radioteatros. Radiocines me quedó pegado porque con Dolina llamábamos radiocines a lo que eran radioteatros. Yo comencé a disfrutar de la radio allá por la década del ’70. Siempre fui muy aficionado a las transmisiones deportivas, tanto de fútbol como de automovilismo. En 25 de mayo, mi pueblo natal, imitaba a los locutores de «La oral deportiva», Leopoldo Costa y Orlando Ferreiro, porque Rivadavia era la radio que mejor se sintonizaba allá, dada la ubicación en el dial y dado que tenía una gran potencia. Yo creo que nuestra etapa en la radio, con Dolina y con Castello, marcó una circunstancia especial, porque en un horario marginal, a partir de la medianoche, logró atraer a un público y tener un encendido con una audiencia impresionante.

La radio de hoy es más inclinada hacia lo periodístico. No es lo que más me gusta. A mí me gusta la radio artística, donde el conductor de radio puede hablar de música, de teatro, de cine, de arte, de economía. No es un mero bastonero que solo se dedica a ver la actualidad a través de los distintos sitios web y a analizar la política y la economía. Pero no hay que quitarle mérito porque es lo que tiene mayor encendido ahora y lo que la gente quiere escuchar. Hay algunos segmentos horarios que podrían dar más lugar a la música, a la charla distendida, a una entrevista algo más extensa.

La relación entre oyentes y radio, con los avances tecnológicos, es evidente que ha sido un adelanto impresionante. Recuerdo cuando nosotros recibíamos un mensaje de los oyentes. Hasta el 2006, que yo estuve con Dolina, en un programa que tenía mucha demanda de oyentes que nos proponían cosas, secciones, mensajes, opinaban sobre metafísica, sobre mitología griega, cultura nacional y proponían temas para el Sordo Gancé que los ejecutaba en su piano. Yo no llegué a compartir la época de whatsapp, sino hubiese sido todo más dinámico. «El Negro» Dolina, allá por el 2006, empezó a recibir correos electrónicos y eso dinamizó un poco más la comunicación con los oyentes. Ahora tenemos al oyente que tiene twitter, instagram, facebook, whatsapp de la radio. Antes era meramente el teléfono que dábamos al aire. Más allá de eso con una aplicación podemos tener todas las radios de la Argentina».

María Isabel Sánchez (locutora, escritora y conductor. “Cada Mañana” y “Encendidos en la tarde”, Radio Mitre):

«Probablemente la radio haya tenido su momento de gloria en las épocas en las que no existía todavía la television. Nosotros no la vivimos, seguramente nuestros padres y nuestros abuelos disfrutaron de aquel reunirse frente al aparato de radio para escuchar las radionovelas, la información y todas esas cosas que en ese momento eran la única forma de comunicación electrónica que tenían en la sociedad. Ahí, sin duda, la radio fue la vedette, la estrella. Pero también en los ’70 cuando Radio Rivadavia era número uno, era un suceso y los grandes conductores y locutores hicieron historia. Otra época de oro, para mí, cuando aparecieron las FM en el espectro y la radio tuvo otro sonido, un sonido con muchísima más calidad, donde la música se disfrutaba de otra manera y empezaron a aparecer esas voces cálidas, sensuales, que se apreciaban en todo su esplendor gracias a la calidad de la frecuencia modulada. Luego la radio se convirtió en algo periodistico y en un medio de comunicación esencial, de información que también tuvo y tiene su momento de gloria pese a todo.

Creo que no hubo un momento de gloria. La radio ahora se aggiornó, ya las voces de los locutores no son lo más importante y la calidad, el alto nivel de lengua y comunicación, se perdió un poco, pero también se aggiornó a las nuevas formas del lenguaje y a algo más coloquial. La radio nunca decayó, nunca lo hará, siempre irá cambiando y siempre será un medio importante.

La radio siempre va a estar viva porque tiene sus características especiales y únicas; es un medio que no te exige atención plena sino que te acompaña en todo momento y te permite hacer tu vida, hacer tus actividades. La radio está en tu mesita de luz al despertarte, la radio está en en el baño mientras te duchas, en el auto, en tu casa mientras haces las cosas o en el trabajo. Las otras tecnologías tienen su público, su utilidad, pero se complementan, se enriquecen mutuamente. La radio se ha sabido aggiornar, modernizar, no se ha quedado en la historia y siempre siempre va a estar vigente, siempre va a ser un medio importante. Ha tenido un reverdecer en los últimos años, con los cambios que se produjeron a nivel político y a nivel social. La radio siempre ha estado a tono para informar, para entretener, para acompañar y para convertirse o seguir siendo un medio esencial.

En las décadas pasadas y en los comienzos de la radio, la comunicación con el oyente era unilateral, solamente los profesionales de la radio comunicaban su mensaje y el oyente lo recibía. Eso fue cambiando y el oyente se convirtió en un participante más a través de la opinion, de los llamados telefónicos; hay muchísimas más facilidades para el oyente para interactuar con los programas y con los conductores. El whatsapp, los mensajes por teléfono, las redes sociales, todo ha contribuido a que sea más fácil y más fluido el mensaje y la comunicación. Hoy las radios tienen en cuenta los mensajes de los oyentes, los difunden y se hacen muchos programas en base al diálogo con el oyente. La voz de los que no tienen voz, como ellos mismo se hacen llamar, se está haciendo oír cada vez más. El oyente se ha convertido un poco en un cronista. Donde hay un oyente hay un teléfono celular que puede trasmitir imágenes, que puede trasmitir información, primicias y puede colaborar. El oyente se ha vuelto cada vez más importante para la radio y su presencia cada vez más valorada.

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